Sensaciones, ideas y fantasías

domingo, 6 de julio de 2008

Jannik Wulfmeyer Bellón




El martes dos de julio, a la una y media de la tarde, tras doce horas de dilatación y parto, asomó su cabeza al mundo Jannik Wulfmayer Bellón.
Las dimensiones de mi primer nieto son casi gigantescas. Cuatro kilos setecientos gramos. Cincuenta y siete centímetros. Y un diámetro de la cabeza de treinta y siete centímetros.
Este es el aspecto épico del natalicio.
El lírico, el emocional es irreproducible e intransferible.
La vida es un hecho natural, instintivo, animal en lo que toca a nuestra especie. Los hábitos de la vida occidental la quieren reducir a una trivialidad de la que se puede prescindir sin el menor escrúpulo.
Y sin embargo, la vida es lo más parecido a un milagro. Al menos lo fue para los seres humanos hasta hace nada. Plantas una semilla en una maceta, y seis meses después tienes un tallo, hojas y hasta flores. ¿Qué fuerzas, qué potencias intervienen en la transformación? Por mucho que sepamos de cromosomas, por detallado que dibujemos el mapa genético de las especies, la observación individual del crecimiento de una planta, de un cachorro, de un niño, no nos deja de fascinar. A no ser que seamos de piedra, o mecanismos de relojería emocionales. Parece que los hay a puñados en nuestro mundo progresista.
Nada ni nadie me convencerá de que mi nieto Jannik no es una extensión de mí mismo, de mi (ex) mujer, de nuestros antepasados, de la rama familiar de Hauke. Jannik lleva dentro una historia larga como un tren de mercancías.
Y para mí eso es muy importante. Es decisivo.
Y además está el amor y la ternura que inspiran todos los bebés.
Y los problemas que dan. No nos dejan dormir. Se ponen malitos. Nos manipulan instintivamente.
Pero son nuestros, son nosotros. Tenemos obligaciones para con ellos.
Obligaciones. Qué palabra. Molesta y duele. Que vayan con obligaciones y molestias a los congresistas de los partidos políticos democráticos, que quieren desterrar los compromisos humanos de sus programas.
Jannik Wulfmayer Bellón es mi nieto, y estoy orgulloso de ser su abuelo.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Felicidades, güelete!!!!!!

Marina Judith Landau dijo...

Este es mi primer comentario en tu blog, de todo corazón te digo FELICITACIONES!!! Que sea con total felicidad para toda la familia. El niño es hermosísimoooooooo!!!
Felicitaciones, felicitaciones, felicitaciones!!! Un gran aplauso!!!!

en las nubes dijo...

Felicidades!!!
pasaba por aquí y me quede a leer un pokito!!
precioso el peque!!!

besicos!!!