Sensaciones, ideas y fantasías

lunes, 30 de junio de 2008

¡Viva España!



Hauke y Waleska celebrando anoche en Nuremberga la victoria de España.

A veces, los acontecimientos parecen burlarse de los dogmas que pretenden controlarlos. La victoria de ayer de la selección española de fútbol se produce en el momento histórico más bajo de la nación española del último medio siglo. La fuerza (y la violencia) de los secesionistas periféricos hace todo lo posible por despedazarla. La población asiste al espectáculo indiferente. No se lo cree. Piensa que es un asunto que no le compete, cosa de políticos. No se equivoca.

Súbitamente se dan las circunstancias en las que el sentido y el sentimjento de España se pone a prueba en una ocasión de apariencia trivial: un campeonato europeo de fútbol.

Y millones de ciudadanos se envuelven en banderas españolas, dan vivas a la patria, y se vuelven locos de alegría por un hecho que ni les va ni les viene, que no redimirá su hipoteca ni bajará los precios de los alimentos, que no les regalará gasolina ni devolverá el trabajo perdido a los parados.

¿Qué demonios ha pasado?

En la Casa Galega de Nuremberga, anoche, a las diez y media
Algo inhabitual: se nos ha dado la oportunidad de sentirnos orgullosos de ser españoles y de proclamarlo, y lo hemos aprovechado en extremo.
Me gustaría saber si en Bilbao, San Sebastián, Barcelona, Gerona o La Coruña hubo anoche caravanas de vehículos bocineando.

Y también me gustaría asomarme a ese gélido futuro que sueñan los secesionistas, para ver la actitud espontánea de la población ante una (improbable) victoria deportiva de una selección catalana, vasca, gallega, etc ¿Qué magnitud alcanzaría la explosión de euforia?
Nunca sería lo mismo. Desde la perspectiva actual, sería ridículo.
Confío que podamos seguir diciendo ¡Viva España! por alguna generación más.

Una multitud de españoles felices de serlo, en Am Plärrer, cerca de la Casa Galega de Nuremberga

viernes, 27 de junio de 2008

El abuelo Aragonés y mi nieto


La última vez que escuché a Luis Aragonés en un acto informativo fue con motivo de su nombramiento como seleccionador nacional. Recuerdo su aparición en la barandilla del último piso de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Los cámaras levantaron sus ópticas hacia arriba, y los plumillas elevamos nuestros perfiles en busca del nuevo Júpiter. Luis descendió como un Deux ex Machina y se dejó asaltar complacido por la patrulla de informadores, micrófonos en ristre, en busca de unas palabras de El Elegido.
Luego, a raíz del naufragio de la selección en el Mundial de Alemania de 2006, Luis se convirtió en el enemigo de sí mismo. Nos dejó a todos pasmados con su memoria selectiva. Después de haber anunciado que dejaría la selección si no pasábamos de cuartos, olvidó lo dicho.
Todo el mundo se resignó a aguantar a Luis unos años más, incluidos Guti y Raúl. Pero nadie daba un duro por la selección. Yo creo que el inicio de este Europeo ha sido uno de los menos eufóricos de los últimos lustros en España. Con fatalismo ibérico esperábamos la debacle.
Sin embargo, la sucesión de victorias nos ha dejado a todos perplejos. El Mago de Hortaleza, le llamaban a Luis Aragonés. Más que magia es desconcierto. Luis era un entrenador acabado. La selección, una pandilla de funambulistas del balón. El Campeonato Europeo, un escenario de villanías. ¿Qué demonios ha pasado? ¿Qué ha cambiado? ¿La actitud? Debe ser eso, la actitud. Pero, ¿cómo un hombre al borde de la senectud logra que una banda de pollospera se convierta en un equipo de fútbol?
No se sabe. Pero lo ha conseguido.
Los misterios de la vida son, por fortuna, insondables. Los sociólogos harán sociología con la selección. Los psicólogos, psicología con Luis Aragonés. Los políticos… esos hacen su agosto siempre, gane quien gane en la cancha. (Pero, por favor, que no vaya Zapatero a Viena, por favor, amigo Zapatero, buen rollito, mejor talante, ponte malo o algo así, cualquier excusa la daremos por buena.)
Una vez entrevisté a solas a Luis Aragones. Fue cosa de un cuarto de hora. Tiempo insuficiente para conocer a un personaje. Entrenaba entonces al Atlético de Madrid, en época infausta para él y para su equipo. Habíamos quedado en las gradas de uno de los campos de entrenamiento del Cerro del Espino, en Majadahonda. Empezamos a grabar, pero tuvimos que parar enseguida porque había tres curritos a unos metros de distancia que hacían comentarios en voz alta con el evidente propósito de fastidiarnos. Luis se levantó, se encaró con ellos y les dijo algo así como, “¡Quieren hacer ustedes el puto favor de callarse, maleducados! ¡Estamos trabajando!” Genio y figura.
No quiero especular sobre el resultado del domingo. Me gustaría que ganara España. Pero si gana Alemania, no pasa nada. Yo no saldré perdiendo. Todo gracias a mi nieto, que en estos momentos sigue repantingado en la barriga de su madre, mi hija Waleska. El tipo está demostrando ser una persona inteligente, antes incluso de nacer. Ha esperado a que la final enfrentara a España y a Alemania. De esta forma, gane quien gane, él se asomará al mundo con la copa en una de sus manos. Será un nieto histórico, en todos los significados del término. Padre alemán, Hauke, hija española, Waleska (qué le vamos a hacer, el nombrecito no es muy español, pero en aquellos años les poníamos a los niños unos nombres raritos), española. Y él, una mezcla perfecta de luz mediterránea y contundencia nórdica.
¡Que gane el mejor, diantres!

jueves, 26 de junio de 2008

Víktor Ferrando. El autodidacta





En puridad, todos somos autodidactas. Aprendemos lo que nos interesa cuando nos conviene, y de quien nos parece bien, independientemente de su titulación académica. La mayoría de las cosas que sabemos, y me ciño sólo a la esfera cultural del conocimiento, las hemos aprendido por nuestra cuenta casualmente, o buscando, seleccionando y asimilando. La formación normativa nos ha servido como boceto, y con él como referencia hemos ido construyendo el edificio de nuestra forma de ver y entender el mundo. Es cierto que gran parte de los componentes de nuestra “sabiduría” son estereotipos, pero en último extremo de cada uno de nosotros depende que los demos por buenos o los sometamos a crítica.
En definitiva, todos somos más o menos autodidactas.
Pero de vez en cuando te tropiezas con alguien que es rigurosamente autodidacta. Es el caso de Víktor Ferrando, un escultor alicantino que hasta hace seis años se dedicaba a repartir deportivamente mamporros y enseñaba a hacerlo, porque era profesor de artes marciales. De pronto, para salir de lo que él percibe como caos, se pone a trabajar con un herrero, y empieza a sacudir mamporros al metal fundido. Lo hace por pura terapéutica y por obligación laboral, fabricando vallas sin valor estético. Y un buen día le da por retorcer el hierro de un modo caprichoso, ajeno al patrón de la barandilla que en ese momento construía. Al herrero le parece algo sin valor y una interferencia en el trabajo. Pero al cliente que ha hecho el encargo, le gusta, y anima a Víktor a continuar inventando formas.
Este es el punto de partida de lo que hoy es Víktor Ferrando. Tiene 39 años, y descubre la es-cultura del hierro a los 33. Hasta entonces ha sido un singular chico rebelde. La condición de rebeldía es uno de los elementos de la creatividad. Si Víktor no hubiera sido un insurrecto no habría podido plasmar su insatisfacción en el arte con un resultado tan rotundo. Pero su rebeldía es singular porque se trata de una persona disciplinada, metódica y constante. Lo opuesto al artista bohemio.
Y sin embargo, sus primeros trabajos son de una estética luciferina que evoca las alucinaciones románticas de William Blake, las postrománticas de Lautréamont o las desesperaciones modernistas de Baudelaire y de Rimbaud.



En el siglo XX la literatura e imaginería de resonancias diabólicas se ha representado masivamente en el cine y en el cómic. Y da la impresión de que es de aquí de donde se ha nutrido la inspiración de Víktor Ferrando, el autodidacta, hasta hace bien poco.
Porque la nutriente de su obra presente es la formación acelerada, azarosa y de calado relativo que ha ido adquiriendo desde que descubrió su vocación artística. No obstante, estas limitaciones en su formación han sido desbordadas por sus necesidades creadoras y por su pasión desatada de súbito. En auxilio de la calidad artística, contaba con el cimiento de su sentido de la disciplina y su tesón marcial, así como la educación recibida en su niñez y en su juventud. Se puede decir que Víktor Ferrando, a los 33 años, tiene una formación cultural de horizonte gris, el de la mayoría de los ciudadanos de un país desarrollado, y que partiendo de ahí, casi desde cero, encontramos un Víktor Ferrando con 39 años con una capacidad creadora asentada y a punto de un salto todavía mayor que el que ha dado en poco más de un lustro.
Aquellos blogonautas que sientan interés por la obra de Víktor Ferrando pueden encontrarla en su página web, y hacerse una idea de lo que he intentado reflejar en palabras en esta entrada.



Es preciso subrayar un dato importante, pero que pasa inadvertido al no habituado al trabajo escultórico. Las obras de Ferrando pesan toneladas, y sin embargo las ha forjado y montado él solito, como mucho con la colaboración esporádica de alguien, cuando era imprescindible. Piénsese que los escultores de grandes masas y volúmenes cuentan con todo tipo de colaboradores en su equipo. Víktor Ferrando no tiene equipo. Él es su equipo.



Y un consejo final, blogonauta curioso: si tienes espacio en tu casa (más bien tu jardín) y dispones de un presupuesto saneado, apresúrate a comprarle algo a Víktor. Dentro de un lustro no podrás hacerlo sin arruinarte, a no ser que seas supermillonario.

miércoles, 25 de junio de 2008


Candente. Audaz. Transgresor. CAT

lunes, 23 de junio de 2008

Fe de erratas

Una.
El pie de la foto de Waleska, Hauke y la criaturita tiene dos errores. El primero que es una niña, no un niño. El segundo, que no es su sobrina. Su sobrina se llama Marlene y vive con sus padres en Celle, pequeña y hermosa ciudad próxima a Hannover, mientras que esa fotografía fue tomada en abril en Berlín.
Dos.
México. Cuando me refiero a ese país suelo escribir Méjico. Los mexicanos lo pronuncian Méhico, por que hace cinco siglos la grafía española X valía para la J. Puesto que en España la grafía de la X derivó a la de la J, los españoles de España escribimos Méjico, que es palabra aceptada por la R.A.E.
Así que no se me ofendan los mexicanos, porque me salga el ramalazo europeo. Pero puesto que a ellos les gusta más la X que la J, a partir de ahora escribiré México, aunque sólo sea porque son más los que dicen México que Méjico.

domingo, 22 de junio de 2008

Surfing mediático










Hoy las bitácoras se inundarán de fútbol. Es natural. No es malo. A mí me gusta el fútbol, pero me interesa poco. Bastante, en días como hoy. Y ya está.
Así que dejo el tema para blogueros más cualificados en el tema, como Angel Guirao.

Me deslizo por las páginas de los diarios dominicales haciendo algo parecido al esquí acuático, para no quedarme atascado en el pantano informativo del PP. Inexplicablemente el congreso ha dado para llenar páginas y páginas de diarios, como si hubiera millones de españoles pendientes de él.
No nos engañamos. Es todo un montaje. La fraternidad sospechosa de los informadores y los políticos. Da la impresión que había en la fiesta tantos periodistas y analistas como compromisarios.
¿Qué es un compromisario? Un señor o una señora que aplauden. El cortejo de la fiesta. Seguro que hasta hay bailes, aunque sean de disfraces. Un chiste fácil. Un congreso de un partido político grande no da para muchas finuras.

¿Qué es un periodista o un analista? Un señor o una señora que forman parte del cortejo, y a veces a plauden, a veces lanzan dardos admonitorios.

Me han llamado la atención las fotos de Aznar. Sale en todos los diarios, en diferentes actitudes, delante o detrás de unos y de otros. Normal. Pero, ¿qué me dicen ustedes de su pelo? Negro como el tizón. Este color y apresto juvenil del pelo de Aznar, ¿será natural? ¡Qué magnífica melena! Propia de un Sansón, de un chavalote. ¿O acaso se lo tiña? Y si se lo tiñe, ¿por qué? ¿Una debilidad psicológica? ¿Coquetería? Vaya por Dios, coqueto Aznar...

Otro detalle de ese grande hombre: aterrizó Valencia en un "jet privado" propiedad de un amigo suyo, un supermillonario guatemalteco. Al parecer esto ha llegado a saberse gracias a la filtración de algún pepero poco aznarista a la prensa. El diario utilizado para este descrédito envió a Manises a un fotógrafo que pilló a Aznar in fraganti. ¿Cuánto le habrá costado, sólo en combustible, al propietario del avión, la condescendencia que ha tenido con el ex presidente de gobierno? En estos momentos el discurso de Aznar no sirve para nada, es irrelevante. Pero sus gestos le definen. ¿De qué va este tío? ¿Dónde está su austeridad, su desapego al poder? ¿Cómo habrá amasado sus millones el amigo guatemalteco de Aznar? ¿Cómo han llegado a hacerse amigos? ¿La amistad del millonario guatemalteco y el expresidente español será desinteresada y altruista, como son las verdaderas amistades, o se dedicarán condescendencias mutuamente?

Otros asuntos del surfing periodístico de fin de semana.


Leo en El País un faldón con foto sobre José Tomás. Se trata de su novia. "Se llama Isabel y trabaja de cajera." Si es verdad, no le envidio ni su empleo ni su papel. "Dicen quienes la conocen que es la estabilidad para el maestro cuando la presión aprieta." A mí me parece que ser la novia o el novio de una celebridad mediática es un estigma. Pobre Isabel. Dejadla en paz, diantres. ¿No era El País un diario serio y respetuoso?


En El Mundo: "Barack y Michelle, un tándem par resucitar Camelot." Camelot era un camelo. Y además nada ejemplar. ¡Qué lastre son los estereotipos en los mass media! De Clinton también decían que iba a protagonizar la segunda parte del Camelot que inició Kennedy. ¡Y tanto! El guapo Jack padecía la pulsión del asaltacamas. Bill era más comodón, se las servían en la Casa Blanca, y se contentaba con algo más rápido. ¡¡Camelot!! ¡¡Camelot!!


Acabo con Dylan en El Mundo. Un periodista inglés nos informa, a doble página, qué lujazo, qué privilegio, de la publicación de Drawn Blank, un libro con dibujos de Dylan. Según este plumilla, el cantante es un consumado artista plástico. El titular es un entrecomillado de Dylan: "El mundo de la música es un hatajo de basura hipócrita. La gente del arte es franca y honesta".

En su día, Dylan me encandiló. Aún me sigue gustando su música. Pero si su inteligencia se ha de resumir en esa afirmación... No tengo yo la impresión de que Bob Dylan sea un imbécil. De lo que se deduce que es un hipócrita, según su propia calificación de los que viven de la música.

En cuanto a la calidad de sus dibujos, copio y pego lo que dijo de él Charlie Finch, un veterano crítico de arte en Artnet Magazine. Estoy un poco vago, y no tengo ganas de traducirlo, así que ahí van sus palabras en inglés.



As reproduced in the book, these paintings are awful, so arbitrary in their gestures and colors that they make you appreciate the calculated randomness of artists like Peter Doig and Elizabeth Peyton, whose style Dylan unintentionally mimics. These pieces show us that Dylan has managed to leaf through art books over the years and thus remember the styles of the greats which he copies and ultimately sullies. Bob’s Back Alley in Chicago is a bald imitation of Van Gogh’s famous bedroom painting at Arles.
A bare-breasted woman rising from hell is a spot-on borrowing of a famous Munch. A rear view of a female with a large blue fundament could be a Fauve or a Gauguin. Dylan tries to hide his lack of design by cutting off profiles and awkwardly shoehorning figures into the clichéd space of barrooms and back alleys. Sketches by sidewalk artists in Central Park do it better.





















viernes, 20 de junio de 2008

F. J. L.

Descubrimiento arqueológico hecho en una excavación de antiguo
barrio visigótico de Valencia, en la que se prueba que
la historia da vueltas como una manivela de organillo.


Esta mañana he sintonizado la Cope después de meses. El showman no ha variado un ápice sus formas. Sé que es una falta de respeto decir el showman en lugar de Jiménez Losantos. Simplemente aplico su método. La gracia de los showman está en la calidad de su ironía, en sus metáforas, en el color de su retórica. La de Jiménez Losantos es de las más depuradas. Ya lo he comentado en otras ocasiones. Es un maestro.
¿Por qué irrita tanto y a tantas personas? Antes de seguir hay que observar que también agrada mucho a cientos de miles de personas.
Se acusa a Jiménez Losantos de monotemático o de obseso. Yo no lo veo como un defecto. Es esa carga explosiva en profundidad que lanza día tras otro lo que más daño hace a sus enemigos, rivales y contradicientes. Me parece que Losantos y su troupe son los únicos que mantienen todavía que el 11 M no está explicado, y que hacen burla de la estupidez de ciertas autoridades. Por ejemplo, hoy se reía Jiménez de la grabación de los Geos en el asalto a no sé qué nido de delincuentes. ¿Pero no decían que los Geo no grababan nada, y que por eso no existen registros gráficos del asalto a la casa de los moritos suicidas de Móstoles? A mí me parece meritorio y admirable que haya quien sostenga que los infinitos puntos oscuros del 11 M no se han aclarado. Tienen razón. Otra cosa son las hipótesis más o menos conspirativas. De momento son sólo hipótesis, y son aceptables en la medida que no se ha explicado el negro asunto.
La insistencia de Losantos en el asunto es lo que irrita a ciertos intereses. No sé cuales. No sé lo que se esconde tras ellos. Pero no son nada cristalinos.
Otra de las obsesiones de FJL es Rajoy y el congreso del PP.
¿Qué tiene de perverso criticar la formas y los contenidos de uno u otro partido?
Yo no tengo ni la décima parte de la información que recibe Losantos y que le permite valorar y juzgar aquello que le importa. Por tanto, me siento incapaz de emitir un criterio sobre el lío del PP. Ahora parece resuelto, después de unas semanas en las que parecía que el partido se iba a disolver como un azucarillo. No obstante, según FJL, en la próxima cita electoral comprobaremos que Rajoy ha perdido el apoyo de los votantes, contra la hipótesis dominante que empuja al PP a "centrarse" y olvidar viejos discursos centralistas y casposos. Al margen de que los discursos centralistas no tienen por qué ser casposos, los problemas que tiene el PP no son de distinta naturaleza a los que tiene el PSOE y cualquier otro partido en activo en la democracia realmente existente. ¿Son más democráticos el PSOE, Izquierda Unida o Convergència i Unió que el PP? Es una pregunta con mala intención. La respuesta es: todos los partidos son máquinas implacables sin el menor propósito de funcionar democráticamente, según la idea más difundida de democracia.
¿A qué viene tanto escándalo?
FJL y su nucleo duro sostienen que el hecho de que la prensa "de izquierdas" empiece a darle coba a Rajoy indica que el PP va por el mal camino.
Yo no pienso así. La prensa "de izquierdas" (que no es de izquierdas y cada vez tiene menos de prensa) ha cambiado más que el PP. Y lo ha hecho porque ha caído durante los últimos cuatro años en un sectarismo tan agobiante, que les ha hecho perder audiencia, y ha precipidado a la audiencia que no es de izquierdas hacia shows como los de FJL. Se ha dado cuenta de que no se puede machacar impunemente a un partido votado por la mitad de la población. Y ha variado su enfoque. ¿Que también lo ha hecho Rajoy? Claro. ¿Y por qué no había de hacerlo si ha perdido unas elecciones?
Frente a la prensa "de izquierdas" han surgido unos media "de derechas" (las comillas son para subrayar lo excesivo e inválido del adjetivo), sobre todo en la televisión digital que merece la pena observar. Lo dejo para otra ocasión. Pero no conviene meospreciar a esos media.